Sobrevivir a la vuelta de vacaciones (y no morir en el intento)

¡Feliz viernes a todos!

Aunque ya haya terminado agosto, esta semana hemos tenido en toda la península temperaturas de récord: de hecho, nos hemos encontrado en estado de alto riesgo debido al calor abrasador que ha estado haciendo. Pero probablemente la mayoría de vosotros ya hayáis tenido que volver al trabajo… ¡y los niños, si todavía no han empezado el cole, lo harán en muy poco tiempo! Así que la opción de pasar unos días en la playa (a no ser que se trate de una escapada exprés) queda descartada…

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Y aquí viene la pregunta que nos hacemos todos –todos los que tengamos que encargarnos de alguna criaturita más que nosotros mismos–: si no tenemos vacaciones ni posibilidad de coger días libres en el trabajo… ¿qué hacemos con los niños en este impás hasta que empiecen las clases?

Entonces, es cuando empiezan los problemas: los colegios están cerrados, y si ofrecen servicio de lo que se conoce como “campamento urbano”, suele ser solo durante el mes de julio (y, en todo caso, agosto). Podemos encontrar otro tipo de actividades, pero en los primeros días de septiembre antes de que empiecen las clases, parece que la opción más acertada (y casi única) podría ser contratar a algún particular para que se quedase con nuestros pequeños, con la desventaja de tener que depositar toda nuestra confianza y una parte de nosotros en alguien que tal vez no nos dé total tranquilidad. Pero no hay otra opción, ¿verdad?

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Da la sensación de que ahora, a día de hoy, se castiga eso de ser padres. Y ya no solo en el trabajo (el 25% de las embarazadas de entre 18 y 25 años acaba en la calle, y casi el 20% recibe presiones por parte de su empresa), sino que las instituciones que se presupone deberían colaborar para hacer las cosas, si no más sencillas, al menos no tan complicadas, no hacen nada. Sí: hablamos de guarderías y otros centros educativos, que no tienen en consideración estas fechas que resultan convertirse en auténticos quebraderos de cabeza para todos los padres que no tengan a nadie de total confianza (familiares, amigos…) para que se quede con sus hijos.

Siempre se puede encontrar algo: algún campamento, niñera, o similares… pero volvemos a lo mismo; son recursos demasiado caros, que no todas las familias (sobre todo ahora, con la crisis económica que estamos pasando) se pueden permitir. Además, la sociedad ha cambiado, y hemos evolucionado: sigue siendo respetable el hecho de que uno de los miembros de la pareja decida retirarse de su vida laboral para entregarse por completo a la paternidad… pero también hay muchos otros que, por decidir tener una familia, no quieren renunciar a sentirse realizados profesionalmente, ya que constituye otra forma de crecimiento personal.

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Muchos problemas, y pocas medidas. Por eso desde OSESA hemos querido plantear algunas soluciones: mirando por Internet, hemos encontrado muchas ludotecas, cuyo precio medio ronda los 8€/h por niño… Puede parecer algo elevado, pero resulta práctico si solo necesitamos el servicio por unos días, ya que hacen talleres y otro tipo de actividades lúdicas que resultan educativas y entretenidas para los más pequeños. Por otro lado, en lo que podríamos englobar dentro del grupo de “guarderías”, hay centros que ofrecen una alternativa a la que denominan Mamá de día:

Una mamá de día es una elección diferente para el cuidado de los niños durante sus tres primeros años de vida. La mamá de día es una persona preparada para atender hasta a cuatro menores en su propio hogar. Esta elección está pensada para padres que buscan una alternativa a las guarderías, un lugar más familiar y menos masificado donde se puede atender mejor a las necesidades y los tiempos de los niños. Donde la mamá de día puede escuchar mejor, al estar con un número limitado de niños, la forma particular de cada niño de estar en el mundo. Es una manera de educar donde no hay un montón de actividades planeadas sino donde se trata de seguir el ritmo espontáneo del juego del niño”.

Esta opción tampoco resulta demasiado barata, pero sí que aporta la tranquilidad de dejar a nuestro niño (la mayoría de estos centros son para pequeños de 0 a 3 años) en un entorno completamente familiar, con una persona que pueda cuidarles y estar completamente a su disposición, además de permitir al infante relacionarse con más niños de su edad, pero en un ambiente casero.

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Desde OSESA queremos impulsar y reivindicar actividades y opciones para todos aquellos padres que se hayan encontrado en este tipo de situaciones, y que no dispongan de recursos para poder sobrevivir al mes de septiembre…

Y tú, ¿con quién dejas a tus hijos?

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